Desde hace muchos años he dicho que el Valencia nos une más que nos diferencia, aunque en demasiadas ocasiones nos empeñemos en llevarnos la contraria a nosotros mismos, que ya es ser cabezotas. Porque hay una máxima que siempre se cumple, siempre. Podemos tener una mala relación con nuestro vecino de pase, con el tipo con el que coincidamos viendo un partido, o simplemente no conocernos de nada.