Estar en manos de los políticos ha dejado al Valencia como está hoy en día. Y me pueden cantar misa con órgano, que de ese burro no me va bajar nadie, porque tengo muy claro que es así. Durante años, el hecho de ser un desastre a nivel económico nos condenó, y fuimos cayendo de forma paulatina en las manos de la Caja de Ahorros de Valencia, de Bancaixa, de Bankia y, ahora, de CaixaBank.