No veo tensión competitiva en el entorno del Valencia. Y no me vale que me digan que falta un mes para arrancar la Liga, porque el año pasado, por estas mismas fechas, los dramas sobre el descenso eran el pan nuestro de cada día. Aquello se convirtió en una especie de activación para todos, y de alguna manera, en la gasolina que hizo falta para que el curso no es que fuera tranquilo, es que nos quedamos matemáticamente fuera de Europa casi al final.