Mestalla es el mejor campo de fútbol del mundo. No, no admito comparaciones de ninguna clase, no hay estadio que pueda superarle en nada. Su verticalidad, su mística, su aroma… Esa sensación de respirar fútbol de esta manera sólo la he tenido en otro campo, el viejo San Mamés, que de todos los que yo he conocido, es el único que podría sentarse en la misma mesa que nuestro viejo y querido Mestalla.