El entorno del Valencia no puede ser peor. Lo digo y lo repito, y no me voy a cansar, porque desde el momento en el que cualquier valencianista no puede dar su opinión de forma libre sin que nadie le insulte porque no dice lo que manda el relato, ya es un mal entorno. No hay respeto, no hay pluralidad, y sólo se ven intereses en el prójimo, lo que me empieza a hacer pensar que se cree el ladrón que todos son de su condición, y que lo de los intereses va por barrios.