"El Valencia puede quedarse en el actual Mestalla". La frase, como concepto, se remite como un mantra desde ciertos sectores. Y me cabrea, me cabrea muchísimo. Porque todo este ruido, estas ideas brillantes, este coger la bandera de la casa de todos de toda la vida, no es ahora, sino hace 18 años, cuando todo el mundo no es que estuviera callado, es que había codazos por presentar el proyecto del futuro estadio del Valencia, y palos, no había ni uno.