El Valencia CF y sus aficionados están sufriendo una persecución sin precedentes. Los insultos a Vinícius no admiten discusión alguna, son censurables y el club actuó de manera rápida y procedente. A partir de ahí todo han sido despropósitos, acusaciones de los protagonistas, así como manipulaciones por parte de la prensa y unos políticos que han querido aprovechar las aguas revueltas en plena semana electoral.