Miguel Zorío es un mal para el Valencia. Como tantos otros, incluso yo mismo, que muchas veces no nos damos cuenta que la catarsis debe empezar por nosotros y no sólo por los demás. Pero que este personaje siga pululando, montando películas, y que haya quien le dé eco y encima se lo crea, es algo como poco digno de estudio. Porque las cosas que cuenta son en base a su propio relato, sin aportar nada más que su palabra, y todo ello con graves acusaciones de por medio.