Respetar a la plantilla del Valencia no es pecado. E igual que se puede decir que tenemos carencias, que ojalá sean las menos posibles cuando llegue el 1 de septiembre, que también será tarde pero menos da una piedra (ya me duele pensar así, pero es lo que hay), podemos tener un mínimo de respeto para un grupo de jugadores que, peores o mejores, son los que van a defender nuestro escudo en la presente campaña.