Que la prensa que sigue al Valencia parezcamos cualquier cosa menos periodistas es para hacérnoslo mirar. Lo digo con rabia y con pena, y también con cierta vergüenza, porque hubo un tiempo en el que yo mismo formé parte de esa especie de batalla que no le importa a nadie más que a nosotros. Nos hemos convertido, y generalizo, sí, con lo que eso implica de injusticia, pero el plural mayestático queda claro, en algo que no debemos ser.