La solución a los problemas del Valencia no es que Lim venda, sino que alguien le compre. Y el matiz no es grande, es gigante, enorme, de unas dimensiones que tengo muy claro que no sabemos medir, y que por otra parte, tampoco tenemos muchas ganas de conocer. Y eso no es bueno, porque nos estamos enrocando, obcecando, andando en círculos pensando que estamos recorriendo un largo camino que nos llevará a la salvación, y la verdad es que estamos en el mismo punto que en 2019, cuando