Hemos llegado a un punto en el entorno del Valencia en el que sólo nos vale lo que queremos oír. Es cierto que el único responsable de todo este estado de nervios e histeria elevado a la máxima potencia es Meriton y su política de comunicación, que no tiene ningún sentido, y saco de ella a los grandes profesionales que se tienen dentro, que al final, no tienen la culpa de decisiones que no toman ellos.