El Valencia se ha dejado cuatro puntos de seis en los dos últimos encuentros, los resultados tras el parón escuecen ya que se contaba con seguir sumando de tres en tres y las opciones europeas se han complicado ya que cada vez restan menos encuentros. Si algo ha quedado claro desde que el equipo de Bordalás fue derrotado ante el Barça es que se ha convertido en un equipo muy difícil de batir, sólido atrás pero con falta de pegada.