No saber nada de Gayà y Soler, y el Valencia, es algo que debe ser considerado como dramático. No sé qué pensar a estas alturas, pero entiendo que los tenemos perdidos, que no van a seguir aquí, que no hay opciones reales para ninguno de los dos. Y lo peor de todo es que intuyo la maniobra de los agentes, que es la que yo haría y que no pienso criticar porque al final su cliente es el jugador, que es apurar el contrato e intentar marcharse gratis el 1 de julio de 2023.