El Valencia no se puede permitir el lujo de vender a Guillamón, a no ser que el Athletic de Bilbao pierda la cabeza y ponga encima de la mesa una cantidad indecente de dinero, tipo la que puede recibir por la salida de Iñigo Martínez. Del Barcelona me niego a hablar, porque todas las trampas al solitario que se está haciendo, y le están dejando hacer, las da armas para ir al mercado y hacer lo que quieran, pero ese es otro tema.