¿El Valencia debe cerrar el fichaje de otro portero si se va Cillessen? La pregunta está encima de la mesa, y eso que el holandés sigue siendo jugador valencianista, aunque todos damos por hecho que será baja de cara al curso que viene.
¿El Valencia debe cerrar el fichaje de otro portero si se va Cillessen? La pregunta está encima de la mesa, y eso que el holandés sigue siendo jugador valencianista, aunque todos damos por hecho que será baja de cara al curso que viene.
Siempre se dice que contar con varios jugadores de calidad en la misma posición es un bendito problema para un entrenador, no falta razón en este argumento y es justo lo que le ocurre al Valencia en la banda izquierda. El problema de la plantilla es el desequilibrio que existe, con posiciones en las que abundan los futbolistas válidos y otras en las que cuesta encontrar a un elemento válido para el once. Pero lo que está claro es que los tres jugadores de banda izquierda no tienen sitio y hay que encontrar una solución.
El primer fichaje del Valencia 22/23 debe ser la madurez de sus “niños”. De esos jugadores que son jóvenes, pero que por las circunstancias del club en estos dos últimos años, acumulan una cantidad de partidos y de minutos en Primera División, incluyendo una final de la Copa del Rey, que en otro contexto sería poco menos que inimaginable.
La venta del Valencia por Peter Lim será un tema recurrente durante mucho tiempo. Al menos, lógicamente, hasta que el actual máximo accionista llegue a un acuerdo con alguien para que su 90% cambie de manos. Hemos explicado hasta la saciedad el proceso normal, y sólo podemos insistir en que, para entenderlo, hay que darle algo de espacio y sentido común. Lim ha dejado claro que no va a vender a cualquier precio ni a cualquier persona.
Explicar la forma de vender el Valencia empieza a ser agotador. Porque es tan simple, que uno se cabrea cundo es obvio que no se quiere entender. Partimos de la base innegociable de que nadie quiere aquí a Peter Lim y a Meriton. Perfecto, es lo que se han ganado estos dos últimos años con su gestión o lo que sea que hayan hecho en todos los apartados.
“Meriton cobra el dinero de CVC y el Valencia no puede acabar el Nuevo Mestalla”. Si empezamos contando mentiras, aunque sea para repetirlas muchas veces, y llegamos al punto de que nos las empezamos a creer, todo se puede complicar mucho más en el entorno ya podrido en el que vivimos. El Valencia Club de Fútbol, Sociedad Anónima Deportiva, es quien cobra y paga todo lo que sea hace en nombre de la sociedad.
“Jorge Mendes será el que tome todas las decisiones deportivas en el Valencia 22/23”. Esta frase, literal o muy parecida, es la que llevamos escuchando desde hace varias semanas.
El entorno del Valencia no puede ser más tóxico y estar más viciado. Me importa un carajo que ahora vengan 4, o 400, dirigidos, a ponerme a parir por decir lo que pienso. Porque algunos de ellos ni habían nacido cuando yo ya me partía la cara por el Valencia desde un micro haciendo más horas que un reloj, visitando todas y cada una de las peñas en la provincia de Valencia y siendo valencianista por encima de periodista.
¿El Valencia debe cerrar el fichaje de otro portero si se va Cillessen? La pregunta está encima de la mesa, y eso que el holandés sigue siendo jugador valencianista, aunque todos damos por hecho que será baja de cara al curso que viene.
La venta del Valencia por Peter Lim será un tema recurrente durante mucho tiempo. Al menos, lógicamente, hasta que el actual máximo accionista llegue a un acuerdo con alguien para que su 90% cambie de manos. Hemos explicado hasta la saciedad el proceso normal, y sólo podemos insistir en que, para entenderlo, hay que darle algo de espacio y sentido común. Lim ha dejado claro que no va a vender a cualquier precio ni a cualquier persona.
Siempre se dice que contar con varios jugadores de calidad en la misma posición es un bendito problema para un entrenador, no falta razón en este argumento y es justo lo que le ocurre al Valencia en la banda izquierda. El problema de la plantilla es el desequilibrio que existe, con posiciones en las que abundan los futbolistas válidos y otras en las que cuesta encontrar a un elemento válido para el once. Pero lo que está claro es que los tres jugadores de banda izquierda no tienen sitio y hay que encontrar una solución.
Explicar la forma de vender el Valencia empieza a ser agotador. Porque es tan simple, que uno se cabrea cundo es obvio que no se quiere entender. Partimos de la base innegociable de que nadie quiere aquí a Peter Lim y a Meriton. Perfecto, es lo que se han ganado estos dos últimos años con su gestión o lo que sea que hayan hecho en todos los apartados.
El primer fichaje del Valencia 22/23 debe ser la madurez de sus “niños”. De esos jugadores que son jóvenes, pero que por las circunstancias del club en estos dos últimos años, acumulan una cantidad de partidos y de minutos en Primera División, incluyendo una final de la Copa del Rey, que en otro contexto sería poco menos que inimaginable.
“Meriton cobra el dinero de CVC y el Valencia no puede acabar el Nuevo Mestalla”. Si empezamos contando mentiras, aunque sea para repetirlas muchas veces, y llegamos al punto de que nos las empezamos a creer, todo se puede complicar mucho más en el entorno ya podrido en el que vivimos. El Valencia Club de Fútbol, Sociedad Anónima Deportiva, es quien cobra y paga todo lo que sea hace en nombre de la sociedad.
“Jorge Mendes será el que tome todas las decisiones deportivas en el Valencia 22/23”. Esta frase, literal o muy parecida, es la que llevamos escuchando desde hace varias semanas.
El entorno del Valencia no puede ser más tóxico y estar más viciado. Me importa un carajo que ahora vengan 4, o 400, dirigidos, a ponerme a parir por decir lo que pienso. Porque algunos de ellos ni habían nacido cuando yo ya me partía la cara por el Valencia desde un micro haciendo más horas que un reloj, visitando todas y cada una de las peñas en la provincia de Valencia y siendo valencianista por encima de periodista.