El entorno del Valencia anda ajustando cuentas como si esto fuera el peor barrio de la ciudad, con actitudes poco menos que navajeras, y fomentando una violencia, espero que sólo verbal, que da entre miedo y asco. Que hay una guerra abierta es algo que vengo denunciando mucho tiempo, pero oye, como uno no sigue los mandados que se supone que debe, siempre se me ha mirado rato o, directamente, no se me ha mirado, que también me parece bien.