Rubén Baraja ha comparecido en rueda de prensa tras la dura derrota ante el Sevilla, el técnico no entendió las decisiones del VAR pero cree en el equipo.
Rubén Baraja ha comparecido en rueda de prensa tras la dura derrota ante el Sevilla, el técnico no entendió las decisiones del VAR pero cree en el equipo.
Valencia - Sevilla en Mestalla buscando no bajar a Segunda. El fútbol tiene muchas cosas incomprensibles, para bien y para mal, y lo que hasta hace poco eran duelos Champions, esta vez eran otra cosa. Baraja iba a su 4-4-2 más “cómodo”, tratando de minimizar las bajas. El ambiente en el campo era inmenso, como en las más grandes ocasiones, y eso siempre suma. Primeros minutos muy tácticos, con los equipos dejando claro lo que pensaban hacer en el encuentro.
El Valencia debe desterrar la palabra miedo de su vocabulario. El equipo y el entorno, y también la opinión pública, porque aquí jugamos todos con la misma camiseta, que no se confunda nadie. Y si eso no lo tenemos claro, si no lo llevamos a cabo a rajatabla y sin pestañear, ya estamos dejándonos opciones por el camino.
El Valencia se hunde un poco más tras un partido desgraciado en el que el equipo no estuvo bien y que tuvo a Del Cerro Grande como protagonista.
Valencia y Sevilla serán protagonistas de uno de los partidos más interesantes y a la vez dramáticos de la jornada. El conjunto de Mendilibar llega a Mestalla con menos urgencias pero no puede fiarse, la clasificación está igualada pero un tropiezo volvería a meterles en problemas.
Todo lo que rodea al Valencia es para pegarle fuego, pero el Valencia no puede bajar a Segunda. Es una maldita contradicción, muy dura y muy cabezota, y que nos está llevando a todos al extremo. Al menos por mi parte, cualquier postura que se tome en este asunto es lógica, y por supuesto, respetable. Y yo, como cualquiera, tengo la mía.
Mestalla, si el Valencia no ayuda, no hace milagros. No se trata de volver a poner lo mismo cada semana, primero porque me aburre hasta a mí, y segundo, porque el que lo lea, tiene que estar harto de la cantinela en bucle. Si el equipo no da todo lo que tiene que dar, el campo tendrá toda la mística que queramos, que así es, pero no va a rematar un córner ni evitar una ocasión del rival.
El Valencia de Baraja no puede cometer más errores. Ni uno más, de ninguna de las maneras. Nos toca hacer partidos que raya la perfección, y aún así, rezar, porque ni eso parece que nos pueda garantizar ahora mismo nada en absoluto. Los últimos 3 goles encajados nos han costado 5 puntos que ahora mismo serían poco menos que oro puro, y en los 3 casos eran perfectamente evitables.
Rubén Baraja ha comparecido en rueda de prensa tras la dura derrota ante el Sevilla, el técnico no entendió las decisiones del VAR pero cree en el equipo.
El Valencia se hunde un poco más tras un partido desgraciado en el que el equipo no estuvo bien y que tuvo a Del Cerro Grande como protagonista.
Valencia - Sevilla en Mestalla buscando no bajar a Segunda. El fútbol tiene muchas cosas incomprensibles, para bien y para mal, y lo que hasta hace poco eran duelos Champions, esta vez eran otra cosa. Baraja iba a su 4-4-2 más “cómodo”, tratando de minimizar las bajas. El ambiente en el campo era inmenso, como en las más grandes ocasiones, y eso siempre suma. Primeros minutos muy tácticos, con los equipos dejando claro lo que pensaban hacer en el encuentro.
Valencia y Sevilla serán protagonistas de uno de los partidos más interesantes y a la vez dramáticos de la jornada. El conjunto de Mendilibar llega a Mestalla con menos urgencias pero no puede fiarse, la clasificación está igualada pero un tropiezo volvería a meterles en problemas.
El Valencia debe desterrar la palabra miedo de su vocabulario. El equipo y el entorno, y también la opinión pública, porque aquí jugamos todos con la misma camiseta, que no se confunda nadie. Y si eso no lo tenemos claro, si no lo llevamos a cabo a rajatabla y sin pestañear, ya estamos dejándonos opciones por el camino.
Todo lo que rodea al Valencia es para pegarle fuego, pero el Valencia no puede bajar a Segunda. Es una maldita contradicción, muy dura y muy cabezota, y que nos está llevando a todos al extremo. Al menos por mi parte, cualquier postura que se tome en este asunto es lógica, y por supuesto, respetable. Y yo, como cualquiera, tengo la mía.
Mestalla, si el Valencia no ayuda, no hace milagros. No se trata de volver a poner lo mismo cada semana, primero porque me aburre hasta a mí, y segundo, porque el que lo lea, tiene que estar harto de la cantinela en bucle. Si el equipo no da todo lo que tiene que dar, el campo tendrá toda la mística que queramos, que así es, pero no va a rematar un córner ni evitar una ocasión del rival.
El Valencia de Baraja no puede cometer más errores. Ni uno más, de ninguna de las maneras. Nos toca hacer partidos que raya la perfección, y aún así, rezar, porque ni eso parece que nos pueda garantizar ahora mismo nada en absoluto. Los últimos 3 goles encajados nos han costado 5 puntos que ahora mismo serían poco menos que oro puro, y en los 3 casos eran perfectamente evitables.