El Valencia jamás debe ser utilizado en beneficio propio. Es una lección que no se aprende, en general, y con los políticos, con unos más que otros, ocurre especialmente. Antes de mayo, lo que pasó en torno al club fue un bochorno, porque a cuenta de la situación social que se vivía, los que mandaron intentaron canalizar ese descontento buscando votos, como si los problemas de los valencianos sólo pasaran por lo que ocurre en el Valencia y con su estadio.