El Valencia debió vender a Jesús Vázquez el día que renovó a Gayà, y haber renovado a Toni Lato. De esa idea no me va a bajar nadie, porque en el fútbol, cuando se toman decisiones, siempre debe haber unas consecuencias, como en la vida. Decidimos que siguiera el capitán, que era lo que tocaba, pero los siguientes movimientos, al menos a mi entender, no fueron los que procedían, y cometimos lo que, en ese preciso momento, se puede considerar un error.