El Valencia no es Meriton, ni parecido, y no lo será nunca en la vida. La Junta de Accionistas de este año ha sido un bochorno en forma de censura absurda, de no dejar pasar a los pequeños accionistas y de limitar el trabajo de los medios hasta el infinito. No sólo es malo y negativo para la sociedad, es que resulta una completa estupidez, porque al final, se van a conocer todos los detalles, y como ya se sabe la forma de actuación de todos, hay quien se ha buscado la vida.