Si se quiere reventar a Peter Lim, perfecto, pero cuidado con tocar al Valencia. La distinción es muy sencilla, no tiene vuelta, y por más demagogia que se le quiera dar, que se le está dando, no hace falta ser muy listo para entender la diferencia.
Si se quiere reventar a Peter Lim, perfecto, pero cuidado con tocar al Valencia. La distinción es muy sencilla, no tiene vuelta, y por más demagogia que se le quiera dar, que se le está dando, no hace falta ser muy listo para entender la diferencia.
Lo que se decida en Singapur sobre el futuro del Valencia, a todos los niveles, es algo que, a los que estamos aquí, nos genera un profundo miedo. Miedo por desconocimiento, para empezar, porque no tenemos claro en qué se basan para tomar unas direcciones u otras, coger un camino o desechar otro.
"Peter Lim por supuesto que está preocupado por la situación del Valencia y no tiene ninguna duda de que va a salir a adelante. Ve todos los partidos del equipo”. Las palabras de Javier Solís, director corporativo del club, a su llegada a Manises después del viaje a Singapur, dan para mucho análisis. Para mucho. Aunque sin tener delante la figura del máximo accionista, lo cierto es que todo pierde mucho peso, porque al final, todo empieza y acaba en Peter Lim.
Peter Lim debería estar en Mestalla viendo el Valencia - Madrid. Y si fuera él y su entorno, no sólo lo haría, sino que además lo anunciaría con tiempo y de la manera debida. Lo digo completamente en serio, y quien me conoce bien sabe que yo lo haría, porque las cosas hay dos formas de encararlas, bien o mal, y todo lo que sea esto será siguiendo hacerlo mal.
“Hay que echar a Peter Lim del Valencia”, se dice muchas veces, de forma categórica, y dando a entender que es algo que sólo depende de “ponernos a la faena”. Hemos comentado muchas veces que el concepto “echar” es peligroso, porque genera una expectativa que no es real, porque no es tan fácil, ni mucho menos.
“Hay que obligar a Lim a vender el Valencia”. Vale, puedo comprar el argumento, porque de hecho estoy de acuerdo con él en el fondo, aunque no puede ser en la forma, que no la entiendo. Pero, ¿y cómo obligamos a nadie a comprar? Porque se necesitan los dos extremos de la cuerda, ya que sin ellos no tenemos absolutamente nada.
No estamos llevando una buena táctica con Peter Lim en el entorno del Valencia. Y ya pueden empezar a insultarme, que sé que es algo que pasará, pero eso no quitará para que piense exactamente lo mismo, porque es lo que siento… y lo que los hechos dicen que está siendo el resultado de los procesos. David Albelda dijo hace unas semanas que “creo que en el Valencia adelantaríamos más exigiendo un cambio en la gestión y el modelo de club que exigiendo su marcha.
Peter Lim no va a vender el Valencia, a corto plazo, ni va a hacer cambios en el banquillo, pase lo que pase, al menos en principio. La verdad es que, en cuanto a lo primero, nada nuevo bajo el sol, porque el máximo accionista ya no es que no venda, es que ni contesta a las propuestas que le llegan desde hace varios meses.
Si se quiere reventar a Peter Lim, perfecto, pero cuidado con tocar al Valencia. La distinción es muy sencilla, no tiene vuelta, y por más demagogia que se le quiera dar, que se le está dando, no hace falta ser muy listo para entender la diferencia.
Peter Lim debería estar en Mestalla viendo el Valencia - Madrid. Y si fuera él y su entorno, no sólo lo haría, sino que además lo anunciaría con tiempo y de la manera debida. Lo digo completamente en serio, y quien me conoce bien sabe que yo lo haría, porque las cosas hay dos formas de encararlas, bien o mal, y todo lo que sea esto será siguiendo hacerlo mal.
Lo que se decida en Singapur sobre el futuro del Valencia, a todos los niveles, es algo que, a los que estamos aquí, nos genera un profundo miedo. Miedo por desconocimiento, para empezar, porque no tenemos claro en qué se basan para tomar unas direcciones u otras, coger un camino o desechar otro.
“Hay que echar a Peter Lim del Valencia”, se dice muchas veces, de forma categórica, y dando a entender que es algo que sólo depende de “ponernos a la faena”. Hemos comentado muchas veces que el concepto “echar” es peligroso, porque genera una expectativa que no es real, porque no es tan fácil, ni mucho menos.
"Peter Lim por supuesto que está preocupado por la situación del Valencia y no tiene ninguna duda de que va a salir a adelante. Ve todos los partidos del equipo”. Las palabras de Javier Solís, director corporativo del club, a su llegada a Manises después del viaje a Singapur, dan para mucho análisis. Para mucho. Aunque sin tener delante la figura del máximo accionista, lo cierto es que todo pierde mucho peso, porque al final, todo empieza y acaba en Peter Lim.
“Hay que obligar a Lim a vender el Valencia”. Vale, puedo comprar el argumento, porque de hecho estoy de acuerdo con él en el fondo, aunque no puede ser en la forma, que no la entiendo. Pero, ¿y cómo obligamos a nadie a comprar? Porque se necesitan los dos extremos de la cuerda, ya que sin ellos no tenemos absolutamente nada.
No estamos llevando una buena táctica con Peter Lim en el entorno del Valencia. Y ya pueden empezar a insultarme, que sé que es algo que pasará, pero eso no quitará para que piense exactamente lo mismo, porque es lo que siento… y lo que los hechos dicen que está siendo el resultado de los procesos. David Albelda dijo hace unas semanas que “creo que en el Valencia adelantaríamos más exigiendo un cambio en la gestión y el modelo de club que exigiendo su marcha.
Peter Lim no va a vender el Valencia, a corto plazo, ni va a hacer cambios en el banquillo, pase lo que pase, al menos en principio. La verdad es que, en cuanto a lo primero, nada nuevo bajo el sol, porque el máximo accionista ya no es que no venda, es que ni contesta a las propuestas que le llegan desde hace varios meses.