El fútbol es un deporte extraordinario, maravilloso, que nos apasiona a todos, y es porque todo cambia cuando la pelota, el balón, el esférico, decide que lo que estaba haciendo ya no le gusta y va a otra cosa, como cuando los jugadores del Valencia de Gary Neville parecían una pandilla para jugar solteros contra casados y justos, y los de Pako Ayestarán, que son los mismos, ahora hacen cuentas para ver si se queda séptimo, hay una carambola con Unai por en medio, y se juega la Europa