Leo insultos a jugadores del Valencia con los que no puedo estar de acuerdo. Porque hay límites que no se pueden pasar, lo diga quien lo diga, y una cosa es que esto no sea una ONG, que no lo es, y otra que nos permitamos el lujar de decir burradas sin control a críos de 20 años porque tienen un mal día o hacen un mal partido. No, no y no y mil veces no, y lo que se me diga en contra me parece perfecto, pero no pienso cambiar de opinión.