El poder de autodestrucción que tenemos en el entorno del Valencia es algo digno de estudio. Y es que el caldo de cultivo que estamos sembrando en el entorno del Valencia apunta hacia el desastre.
El poder de autodestrucción que tenemos en el entorno del Valencia es algo digno de estudio. Y es que el caldo de cultivo que estamos sembrando en el entorno del Valencia apunta hacia el desastre.
Desde el primer día del curso estamos dando por sentado que el Valencia va a descender. Eso es algo que ya pasó el año anterior, pero la diferencia es que en aquel momento las cosas empezaron a rodar casi desde el inicio, y esta campaña, nada más lejos de ese punto. Si a eso le sumamos mil extras de todo tipo, muchos ni deportivos, la mezcla es explosiva.
En este Valencia se dice en la misma frase que tenemos una de las peores plantillas de Primera y que Baraja no le está sacando partido. Bueno, esto cuando se usa la educación, que no pasa siempre, y desde luego, al menos quien suscribe, lo ve un tanto extraño, porque no se puede pensar una cosa y justo la contraria, y encima, meterlo todo en el mismo discurso. No, con todo el respeto del mundo, eso no se puede hacer. Es más, no se debe hacer.
"No me identifico con el Valencia, el cual ya no existe. Me da angustia ver como cada semana manchan el escudo. Muchas veces me planteo si vale más la pena quedarnos en el recuerdo que seguir aferrándonos a esta basura". La reflexión es de un gran valencianista, en twitter @QuaresmaVCF. Y aunque puedo llegar a comprender la frustración, que la tenemos todos, hay un punto en ese sentimiento con el que no puedo estar de acuerdo.
Empatizamos poco, o nada, con el Valencia de aquí. Nos encelamos con el local management, que nos viene muy bien para volcar nuestras frustración de muchas cosas e insultar a alguien que tenemos a mano, y nos limitamos a decir que el Valencia siempre lo hace todo mal, que es un desastre, y que cualquiera lo haría mejor.
Pensar que en el Valencia todo se hace mal es tan absurdo como innecesario. Y también es muy injusto, por muchas cosas. Y lo hemos visto este pasado fin de semana, el sábado del Betis, cuando en un acto organizado y montado por la gente de aquí, nos emocionamos como en la vida, y ese día ya forma parte de la historia del club y de Mestalla.
El Valencia está arrasando. Al menos en cuanto a muchas cosas que no tienen nada que ver con el fútbol, y que, si buscáramos explicaciones precisamente en eso, en el fútbol, nos volveríamos locos. Somos la mejor afición del mundo, de largo, y lo demuestra siempre, especialmente cuando vienen mal dadas. Porque estando como estamos, y siendo lo grandes que somos, en muchos sitios el equipo estaría solo, dejado de la manos de Dios. Y aquí, no.
El poder de autodestrucción que tenemos en el entorno del Valencia es algo digno de estudio. Y es que el caldo de cultivo que estamos sembrando en el entorno del Valencia apunta hacia el desastre.
En este Valencia se dice en la misma frase que tenemos una de las peores plantillas de Primera y que Baraja no le está sacando partido. Bueno, esto cuando se usa la educación, que no pasa siempre, y desde luego, al menos quien suscribe, lo ve un tanto extraño, porque no se puede pensar una cosa y justo la contraria, y encima, meterlo todo en el mismo discurso. No, con todo el respeto del mundo, eso no se puede hacer. Es más, no se debe hacer.
Desde el primer día del curso estamos dando por sentado que el Valencia va a descender. Eso es algo que ya pasó el año anterior, pero la diferencia es que en aquel momento las cosas empezaron a rodar casi desde el inicio, y esta campaña, nada más lejos de ese punto. Si a eso le sumamos mil extras de todo tipo, muchos ni deportivos, la mezcla es explosiva.
"No me identifico con el Valencia, el cual ya no existe. Me da angustia ver como cada semana manchan el escudo. Muchas veces me planteo si vale más la pena quedarnos en el recuerdo que seguir aferrándonos a esta basura". La reflexión es de un gran valencianista, en twitter @QuaresmaVCF. Y aunque puedo llegar a comprender la frustración, que la tenemos todos, hay un punto en ese sentimiento con el que no puedo estar de acuerdo.
A toda España le pido una cosa: no os olvidéis de Valencia, por favor. Han sido semanas en las que muchísima gente se ha portado con nosotros de una manera increíble, porque no tengo palabras para poder calificar lo vivido desde el pasado 29 de octubre.
Empatizamos poco, o nada, con el Valencia de aquí. Nos encelamos con el local management, que nos viene muy bien para volcar nuestras frustración de muchas cosas e insultar a alguien que tenemos a mano, y nos limitamos a decir que el Valencia siempre lo hace todo mal, que es un desastre, y que cualquiera lo haría mejor.
Pensar que en el Valencia todo se hace mal es tan absurdo como innecesario. Y también es muy injusto, por muchas cosas. Y lo hemos visto este pasado fin de semana, el sábado del Betis, cuando en un acto organizado y montado por la gente de aquí, nos emocionamos como en la vida, y ese día ya forma parte de la historia del club y de Mestalla.
El Valencia está arrasando. Al menos en cuanto a muchas cosas que no tienen nada que ver con el fútbol, y que, si buscáramos explicaciones precisamente en eso, en el fútbol, nos volveríamos locos. Somos la mejor afición del mundo, de largo, y lo demuestra siempre, especialmente cuando vienen mal dadas. Porque estando como estamos, y siendo lo grandes que somos, en muchos sitios el equipo estaría solo, dejado de la manos de Dios. Y aquí, no.