El Valencia es una de las cosas más importantes de mi vida, y lejos de ser un algo que haya menguado con el edad, pasado el medio siglo sigue siendo como cuando era un niño. Y ahora que veo cómo reacciona mi hija, si cabe, mucho más.
El Valencia es una de las cosas más importantes de mi vida, y lejos de ser un algo que haya menguado con el edad, pasado el medio siglo sigue siendo como cuando era un niño. Y ahora que veo cómo reacciona mi hija, si cabe, mucho más.
El único culpable de todos los males del Valencia se llama Peter Lim. No sé cuántos análisis redundantes he leído o escuchado en los últimos días, incluso en las últimas semanas. No se dice nada nuevo, en absoluto, es más, se reincide siempre en lo mismo, como si fuera un bucle, y es que cuando ya está dicho todo, y no hay nada nuevo, lo único que se puede hacer es volver a repetirlo, lo que no ayuda a nadie, pero lo mantiene en boca de todos.
"No sé para qué quiere el Valencia a Gayà, si siempre está lesionado". Estamos todos nerviosos, asustados, y desde luego, muy cabreados. Nos sobran los motivos y las razones, y no seré yo quien le ponga medio paño caliente a una situación que es clara, que es evidente, y que nos tiene al borde del descenso, que es una realidad mucho más que cercana. Todo esto lo sabemos, no tiene discusión, pero al mismo tiempo tampoco puede justificar algunas cosas.
El Valencia se va a Segunda División sin remedio alguno. Esa es la deriva que están tomando las cosas, a todos los niveles, y nos deberíamos dar cuenta de ello. El primero el club, sus responsables, aquí y en Singapur, que deben salir a dar la cara y explicarnos el plan, qué se piensa hacer, si Baraja va a seguir o no va a hacerlo, y en el segundo caso, que formaría parte de la normalidad en el fútbol, quién va a ser su sustituto en el banquillo.
La afición del Valencia debe enterrar el hacha de guerra y pelear con el equipo. Que Meriton haya normalizado el hecho de jugar con fuego respecto al descenso no significa que nosotros hagamos lo mismo con respecto a la situación. Estamos viviendo unos días que no me están gustando nada, absolutamente nada, como poner a parir a todo bicho viviente, filtraciones que no ayudan a nadie, rumores de todo tipo que sólo envenenan...
¿Hay algún valencianista que quiere que baje el Valencia? La respuesta es que no, no dejo margen ni a la duda, porque no hay un solo aficionado a este equipo, de verdad, que desee que eso pase, o que incluso piueda decir, que no pensar, que le puede dar igual en un momento dado. Y como eso así, porque es así más allá de las ideas contrapuestas sobre muchas cosas que tenemos todos, hay que actuar en consecuencia. Y sí, no es nuevo ni será la última vez.
Que haya violencia, o amago de ella, cuando el Valencia está como está, no nos va a sacar del pozo. Jamás en mi vida he creído en estas cosas, nunca, y ahora, conforme me hago mayor, ya no peleo contra eso, ni contra nadie, sino que me alejo de esas posturas que se pretende que sean correctoras, como si todo fuese una especie de acción/reacción. Y las cosas, no sé si por suerte o por desgracia, no funcionan de este modo, ni mucho menos.
"La afición lleva razón, no estamos demostrando que merezcamos el escudo del Valencia ni que seamos jugadores de Primera División". Las palabras de Luis Rioja después de acabar el partido eran el resumen perfecto de todo lo se siente ahora mismo en ese vestuario. Y que en la grada se refleja de manera perfecta, porque lo del Rayo sí fue tocar fondo de una forma escandalosa, y mucho me temo que sin vuelta atrás.
El Valencia es una de las cosas más importantes de mi vida, y lejos de ser un algo que haya menguado con el edad, pasado el medio siglo sigue siendo como cuando era un niño. Y ahora que veo cómo reacciona mi hija, si cabe, mucho más.
El Valencia se va a Segunda División sin remedio alguno. Esa es la deriva que están tomando las cosas, a todos los niveles, y nos deberíamos dar cuenta de ello. El primero el club, sus responsables, aquí y en Singapur, que deben salir a dar la cara y explicarnos el plan, qué se piensa hacer, si Baraja va a seguir o no va a hacerlo, y en el segundo caso, que formaría parte de la normalidad en el fútbol, quién va a ser su sustituto en el banquillo.
El único culpable de todos los males del Valencia se llama Peter Lim. No sé cuántos análisis redundantes he leído o escuchado en los últimos días, incluso en las últimas semanas. No se dice nada nuevo, en absoluto, es más, se reincide siempre en lo mismo, como si fuera un bucle, y es que cuando ya está dicho todo, y no hay nada nuevo, lo único que se puede hacer es volver a repetirlo, lo que no ayuda a nadie, pero lo mantiene en boca de todos.
La afición del Valencia debe enterrar el hacha de guerra y pelear con el equipo. Que Meriton haya normalizado el hecho de jugar con fuego respecto al descenso no significa que nosotros hagamos lo mismo con respecto a la situación. Estamos viviendo unos días que no me están gustando nada, absolutamente nada, como poner a parir a todo bicho viviente, filtraciones que no ayudan a nadie, rumores de todo tipo que sólo envenenan...
"No sé para qué quiere el Valencia a Gayà, si siempre está lesionado". Estamos todos nerviosos, asustados, y desde luego, muy cabreados. Nos sobran los motivos y las razones, y no seré yo quien le ponga medio paño caliente a una situación que es clara, que es evidente, y que nos tiene al borde del descenso, que es una realidad mucho más que cercana. Todo esto lo sabemos, no tiene discusión, pero al mismo tiempo tampoco puede justificar algunas cosas.
¿Hay algún valencianista que quiere que baje el Valencia? La respuesta es que no, no dejo margen ni a la duda, porque no hay un solo aficionado a este equipo, de verdad, que desee que eso pase, o que incluso piueda decir, que no pensar, que le puede dar igual en un momento dado. Y como eso así, porque es así más allá de las ideas contrapuestas sobre muchas cosas que tenemos todos, hay que actuar en consecuencia. Y sí, no es nuevo ni será la última vez.
Que haya violencia, o amago de ella, cuando el Valencia está como está, no nos va a sacar del pozo. Jamás en mi vida he creído en estas cosas, nunca, y ahora, conforme me hago mayor, ya no peleo contra eso, ni contra nadie, sino que me alejo de esas posturas que se pretende que sean correctoras, como si todo fuese una especie de acción/reacción. Y las cosas, no sé si por suerte o por desgracia, no funcionan de este modo, ni mucho menos.
"La afición lleva razón, no estamos demostrando que merezcamos el escudo del Valencia ni que seamos jugadores de Primera División". Las palabras de Luis Rioja después de acabar el partido eran el resumen perfecto de todo lo se siente ahora mismo en ese vestuario. Y que en la grada se refleja de manera perfecta, porque lo del Rayo sí fue tocar fondo de una forma escandalosa, y mucho me temo que sin vuelta atrás.