El entorno del Valencia no puede ser más tóxico y estar más viciado. Me importa un carajo que ahora vengan 4, o 400, dirigidos, a ponerme a parir por decir lo que pienso. Porque algunos de ellos ni habían nacido cuando yo ya me partía la cara por el Valencia desde un micro haciendo más horas que un reloj, visitando todas y cada una de las peñas en la provincia de Valencia y siendo valencianista por encima de periodista.