El respeto es algo perdido alrededor del Valencia. Las malas formas y las peores maneras son algo cotidiano y habitual en estos tiempos, y de verdad, no es que sea una pena, que antes tampoco éramos la quintaesencia de nada, pero es que ahora da todo verdadero asco. Y lo más curioso de todo, por encima de otras muchas cosas, es que a Meriton le acusamos de ser dictatorial, de no respetar la libertad de expresión, de ser un régimen absoluto.