La afición del Valencia juega hoy en el equipo titular de Bordalás, y quizá más que en cualquier otro momento. El domingo había ilusión máxima, aunque fuera la quinta jornada de Liga. Podíamos ganar al Madrid, colocarnos líderes, ir dejando cada vez más lejos esa pesadilla que fue el año pasado… Pero el fútbol y sus caprichos nos dieron dos bofetadas en la cara con la mano abierta en menos de 3 minutos, y de tenerlo todo nos terminamos quedando con nada.