Cuando la afición del Valencia respira y late por su equipo, y lo hace más allá del sentido de pertenencia que jamás debe ser puesto en duda, es que hay algo que está cociendo y que es muy grande. Antes de que llegara casi nadie, había más de 36.000 abonados con su pase renovado o sacado con nueva alta. Eso ya daba pistas muy claras de lo que podía venir.