Ojalá no hubiera un Juan Roig, sino mil. Ojalá. Y que todos ellos fueran valencianos, amaran igual nuestra tierra e hicieran lo mismo por ella. No soy dudoso respecto al respeto y al cariño que le tengo a Juan, nunca lo he sido, y ahora, más que nunca, voy a serlo menos. Si hubiera más como él, muchos más, seríamos un país mejor, no tengo ninguna duda de ello.