El día que el Valencia perdió a Juan Roig como máximo accionista debía ser declarado de luto. Lo digo completamente en serio, y además, enfadado e indignado. Su nombre ha vuelto a salir a la palestra estos días a cuenta del Nuevo Mestalla, ya que Atitlán, la empresa de sus yernos, ha cerrado un acuerdo con el club para quedarse el terciario del futuro estadio a cambio de más de 30 millones de euros que, ahora mismo, son importantes para acabar el campo.