En el Valencia estamos rodeados de guardianes de la moral. Las redes sociales han ayudado a potenciar esta raza, que antes no es que no existiera, sino que su relevancia era poco menos que testimonial. Pero ahora, con la ayuda de un teclado o desde un teléfono móvil, ya puedes pontificar. Y señalar, acusar, montar campañas contra alguien o cualquier cosa que te pase por la cabeza siempre y cuando haya quien no piense como tú.