Al Valencia le quedan cinco partidos para evitar repetir la mayor vergüenza de su historia: volver a bajar a Segunda División.
Al Valencia le quedan cinco partidos para evitar repetir la mayor vergüenza de su historia: volver a bajar a Segunda División.
Han pasado casi 80 días desde que Rubén Baraja asumió el reto de dirigir al Valencia, tiempo suficiente para hacer algunas valoraciones que van más allá del resultado del partido de ayer.
El mensaje
Los chavales de la cantera del Valencia están dando una lección a muchos jugadores de la primera plantilla. La irrupción de Javi Guerra y Diego López, especialmente, está poniendo el ojo sobre algunas actitudes que no se pueden ni se deben consentir. Baraja está siendo valiente, y al mismo tiempo consecuente, porque si lo que buscas es rendimiento, da igual el nombre y la edad. Lo buscas y ya está, no hay que darle más vueltas a ese tema.
Ser del Valencia siempre, arriba o abajo. Mande quien mande, entrene quien entrene, juegue quien juegue. Lo demás no tiene importancia. Los demás tampoco tenemos importancia. A apoyar a mi equipo, a ayudar a mis amigos. A no discutir con nadie. Amunt, hoy y siempre. Escribo esto unas horas antes del partido contra el Villarreal, porque no me hace falta que se juegue para saber lo que siento, lo que he sentido toda mi vida, y lo que sentiré hasta que me muera.
Una jornada menos para que la desgracia se consume o la pesadilla termine, el Valencia sumó un punto que escuchando las palabras de Baraja dejó satisfecho al técnico. Repasamos los detalles que dejó el Valencia-Villarreal de liga.
Lectura del partido ambigua
Mestalla y su afición son el gran tesoro del Valencia. Es un terreno que no se puede recalificar, unas acciones que no se pueden vender, un activo que no se puede valorar. Meriton jamás lo entenderá, es algo que nos ha quedado tristemente claro, y es quizá el mayor sacrilegio que han hecho nunca, porque cuando al valencianismo le das un poco, aunque sea una pizca, se vuelva de tal manera que es capaz de cualquier cosa que se considere imposible.
Al Valencia le quedan cinco partidos para evitar repetir la mayor vergüenza de su historia: volver a bajar a Segunda División.
Ser del Valencia siempre, arriba o abajo. Mande quien mande, entrene quien entrene, juegue quien juegue. Lo demás no tiene importancia. Los demás tampoco tenemos importancia. A apoyar a mi equipo, a ayudar a mis amigos. A no discutir con nadie. Amunt, hoy y siempre. Escribo esto unas horas antes del partido contra el Villarreal, porque no me hace falta que se juegue para saber lo que siento, lo que he sentido toda mi vida, y lo que sentiré hasta que me muera.
Han pasado casi 80 días desde que Rubén Baraja asumió el reto de dirigir al Valencia, tiempo suficiente para hacer algunas valoraciones que van más allá del resultado del partido de ayer.
El mensaje
Una jornada menos para que la desgracia se consume o la pesadilla termine, el Valencia sumó un punto que escuchando las palabras de Baraja dejó satisfecho al técnico. Repasamos los detalles que dejó el Valencia-Villarreal de liga.
Lectura del partido ambigua
Los chavales de la cantera del Valencia están dando una lección a muchos jugadores de la primera plantilla. La irrupción de Javi Guerra y Diego López, especialmente, está poniendo el ojo sobre algunas actitudes que no se pueden ni se deben consentir. Baraja está siendo valiente, y al mismo tiempo consecuente, porque si lo que buscas es rendimiento, da igual el nombre y la edad. Lo buscas y ya está, no hay que darle más vueltas a ese tema.
Rubén Baraja ha comparecido en rueda de prensa tras el empate entre el Valencia y el Villarreal, el técnico cree que sus jugadores hicieron un buen partido y espera que el rendimiento se traslade a los encuentros a domicilio.
Mestalla y su afición son el gran tesoro del Valencia. Es un terreno que no se puede recalificar, unas acciones que no se pueden vender, un activo que no se puede valorar. Meriton jamás lo entenderá, es algo que nos ha quedado tristemente claro, y es quizá el mayor sacrilegio que han hecho nunca, porque cuando al valencianismo le das un poco, aunque sea una pizca, se vuelva de tal manera que es capaz de cualquier cosa que se considere imposible.