Un final loco del mercado de fichajes para el Valencia. No digo que vaya a pasar, pero desde luego, no me atrevo a decir que nos vayamos a quedar como estamos. Aunque es posible, y de hecho, lo más probable.
Un final loco del mercado de fichajes para el Valencia. No digo que vaya a pasar, pero desde luego, no me atrevo a decir que nos vayamos a quedar como estamos. Aunque es posible, y de hecho, lo más probable.
El Valencia ha hecho una buena operación con Gabriel Paulista. Siempre pensando en el año que viene y que, de verdad, se esté pensando en un proyecto que vaya más allá del aquí y del ahora. Tienes la salvación a mano, Paulista ha ayudado, y puedes pasar la temporada con Diakhaby, cuando vuelva de la Copa de África, Mosquera, Cenk y Yarek.
Fran Pérez representa la chispa, el ímpetu y las ganas de agradar en el Valencia. Pero es un futbolista de luces y sombras, que alterna momentos brillantes con otros en los que parece un jugador por hacer. La suya no fue una buena noche en el Metropolitano, a la imagen espesa del equipo en su conjunto el extremo unió una gran cantidad de imprecisiones, decisiones erróneas y momentos en los que desapareció del encuentro.
Que el Valencia tenga comprador para el actual Mestalla es un regalo. Si encima es valenciano, ya tiene relación con el club porque pretende quedarse con el terciario del futuro estadio, y tiene una serie de implicaciones personales con una de las personas más importantes de este país, y que es valenciano, creo que hay muy poco que pensar y debatir. Y no, esto no va de hacer campaña a favor de nadie, sino de ser prácticos y ejecutivos.
Gabriel Paulista deja el Valencia y se marcha al Atlético de Madrid. Falta hacerlo oficial, que será durante el día, pero el jugador spañol de origen brasileño se marcha al Metropolitano, donde curiosamente, jugó su último partido como valncianista el pasado domingo. Lo tenía hecho en Turquñia, con el Besiktas, pero al aparecer los colchoneros todo ha cambiado de forma radical.
Gabriel Paulista se va a marchar del Valencia. Siempre y cuando no pase nada raro, las partes no se tensen y todo termine como parece que va encaminado desde hace algunos días. Su agente anda aquí, y varios intermediarios están moviendo al futbolista español de origen brasileño por distintos sitios, incluidos varios países de Europa, donde es posible que pueda seguir, aunque sean destinos, digamos, algo exóticos.
Una empresa valenciana que se quede el terciario del Nuevo Mestalla y la parcela del actual estadio. Atitlan, la empresa de Aritza Rodero y de Roberto Centeno, ya tiene un acuerdo con el Valencia para la primera operación, desde hace tiempo, y según publica el bueno de Carlos Navarro en eldiario.es, parece que optan, de manera muy seria, a la segunda operación, que es clave para poder reducir la deuda de la mercantil de una vez por todas.
El Valencia puede ir a Europa, pero a este Valencia no se lo podemos exigir. Ni el entorno ni la opinión pública, porque honestamente creo que es un error grave, ya que nos ponemos a generar expectativas que están por encima de la realidad que tenemos, y eso, en día como el del domingo, pasa una factura que no te esperabas y que encima no puede pagar. No podemos ir a jugar a ciertos campos, contra ciertos equipos, y pensar en cosas que no tienen base.
Un final loco del mercado de fichajes para el Valencia. No digo que vaya a pasar, pero desde luego, no me atrevo a decir que nos vayamos a quedar como estamos. Aunque es posible, y de hecho, lo más probable.
Que el Valencia tenga comprador para el actual Mestalla es un regalo. Si encima es valenciano, ya tiene relación con el club porque pretende quedarse con el terciario del futuro estadio, y tiene una serie de implicaciones personales con una de las personas más importantes de este país, y que es valenciano, creo que hay muy poco que pensar y debatir. Y no, esto no va de hacer campaña a favor de nadie, sino de ser prácticos y ejecutivos.
El Valencia ha hecho una buena operación con Gabriel Paulista. Siempre pensando en el año que viene y que, de verdad, se esté pensando en un proyecto que vaya más allá del aquí y del ahora. Tienes la salvación a mano, Paulista ha ayudado, y puedes pasar la temporada con Diakhaby, cuando vuelva de la Copa de África, Mosquera, Cenk y Yarek.
Gabriel Paulista deja el Valencia y se marcha al Atlético de Madrid. Falta hacerlo oficial, que será durante el día, pero el jugador spañol de origen brasileño se marcha al Metropolitano, donde curiosamente, jugó su último partido como valncianista el pasado domingo. Lo tenía hecho en Turquñia, con el Besiktas, pero al aparecer los colchoneros todo ha cambiado de forma radical.
Fran Pérez representa la chispa, el ímpetu y las ganas de agradar en el Valencia. Pero es un futbolista de luces y sombras, que alterna momentos brillantes con otros en los que parece un jugador por hacer. La suya no fue una buena noche en el Metropolitano, a la imagen espesa del equipo en su conjunto el extremo unió una gran cantidad de imprecisiones, decisiones erróneas y momentos en los que desapareció del encuentro.
Gabriel Paulista se va a marchar del Valencia. Siempre y cuando no pase nada raro, las partes no se tensen y todo termine como parece que va encaminado desde hace algunos días. Su agente anda aquí, y varios intermediarios están moviendo al futbolista español de origen brasileño por distintos sitios, incluidos varios países de Europa, donde es posible que pueda seguir, aunque sean destinos, digamos, algo exóticos.
Una empresa valenciana que se quede el terciario del Nuevo Mestalla y la parcela del actual estadio. Atitlan, la empresa de Aritza Rodero y de Roberto Centeno, ya tiene un acuerdo con el Valencia para la primera operación, desde hace tiempo, y según publica el bueno de Carlos Navarro en eldiario.es, parece que optan, de manera muy seria, a la segunda operación, que es clave para poder reducir la deuda de la mercantil de una vez por todas.
El Valencia puede ir a Europa, pero a este Valencia no se lo podemos exigir. Ni el entorno ni la opinión pública, porque honestamente creo que es un error grave, ya que nos ponemos a generar expectativas que están por encima de la realidad que tenemos, y eso, en día como el del domingo, pasa una factura que no te esperabas y que encima no puede pagar. No podemos ir a jugar a ciertos campos, contra ciertos equipos, y pensar en cosas que no tienen base.