El once titular de Baraja para el Atlético de Madrid - Valencia de la vigésimo segunda jornada de Liga viene marcado por la ilusión de hacer algo muy grande, y la responsabilidad de saber que el rival y el escenario son muy importantes.
El once titular de Baraja para el Atlético de Madrid - Valencia de la vigésimo segunda jornada de Liga viene marcado por la ilusión de hacer algo muy grande, y la responsabilidad de saber que el rival y el escenario son muy importantes.
No sé cuántos valencianistas estarán apoyando al Valencia en el Metropolitano, pero tengo claro que serán muchos, como siempre. Y eso que esta historia de los horarios nos ha reventado por todas partes, que no es lo mismo un domingo a las 16h15 que a las 21 horas para los que viajan, pero vaya, le ha tocado a los aficionados de Mestalla, para vergüenza de todos.
El Valencia vive un período dulce en lo deportivo, las cuatro victorias consecutivas permiten soñar con cotas mayores pero hay que estar alerta. Ya vimos tras la derrota ante el Celta que basta muy poco para que el entorno más tóxico salga a flote y comiencen los señalamientos hacia jugadores y aficionados. Es parte del fútbol aunque en Valencia todo es más volcánico, con mayor motivo en la actual época de trinchera que vive el club.
La cordura en torno al Valencia nunca ha sido algo especialmente destacado. Siempre hemos tendido a la exageración de todo, lo bueno y lo malo, y hemos relativizado muy pocas veces las cosas que nos pasaban, cuando quizá, la solución más sencilla para muchas cosas era eso. Simplemente eso. Ahora mismo estamos igual. Lo fácil es culpar a Peter Lim, que obviamente tiene su carga de culpa en las cosas que le tocan, pero vamos, que sin él estaríamos de la misma manera a nivel de tensión, porque aquí somos así.
El Valencia no puede ser una broma pesada y macabra a cuenta de la venta del club. Llevamos mucho tiempo con este tema, y la verdad es que veo mucho más show que otra cosa, y eso nos debilita como sociedad por un lado, y desde luego, refuerza la postura del máximo accionista, que viendo lo que tiene delante, está mucho más que relajado.
Esta semana casi hemos hablado solo de fútbol en Valencia. Digo casi porque hay quien le sigue dando “bola” a Miguel Zorío y sus cosas, y eso ha despistado la atención de lo que realmente nos gusta y nos interesa a todos. Después de ganar al Athletic, de repente, parece que hemos dejado de tener miedo, y los que tenemos los pies sobre la tierra, hemos comenzado a tener ilusión.
La evolución del Valencia en la parcela defensiva ha sido evidente respecto a los últimos años. Los números positivos se deben a las buenas actuaciones individuales pero sobre todo al trabajo de conceptos que ha realizado el equipo en los últimos meses. Se ha probado con varios jugadores e incluso se tuvo que improvisar en las bandas, pero el Valencia es cada vez más sólido y presenta sus mejores números en la parcela defensiva desde la segunda temporada de Marcelino García Toral.
El once titular de Baraja para el Atlético de Madrid - Valencia de la vigésimo segunda jornada de Liga viene marcado por la ilusión de hacer algo muy grande, y la responsabilidad de saber que el rival y el escenario son muy importantes.
El Valencia vive un período dulce en lo deportivo, las cuatro victorias consecutivas permiten soñar con cotas mayores pero hay que estar alerta. Ya vimos tras la derrota ante el Celta que basta muy poco para que el entorno más tóxico salga a flote y comiencen los señalamientos hacia jugadores y aficionados. Es parte del fútbol aunque en Valencia todo es más volcánico, con mayor motivo en la actual época de trinchera que vive el club.
No sé cuántos valencianistas estarán apoyando al Valencia en el Metropolitano, pero tengo claro que serán muchos, como siempre. Y eso que esta historia de los horarios nos ha reventado por todas partes, que no es lo mismo un domingo a las 16h15 que a las 21 horas para los que viajan, pero vaya, le ha tocado a los aficionados de Mestalla, para vergüenza de todos.
La cordura en torno al Valencia nunca ha sido algo especialmente destacado. Siempre hemos tendido a la exageración de todo, lo bueno y lo malo, y hemos relativizado muy pocas veces las cosas que nos pasaban, cuando quizá, la solución más sencilla para muchas cosas era eso. Simplemente eso. Ahora mismo estamos igual. Lo fácil es culpar a Peter Lim, que obviamente tiene su carga de culpa en las cosas que le tocan, pero vamos, que sin él estaríamos de la misma manera a nivel de tensión, porque aquí somos así.
Me encanta el grado de madurez que veo en gran parte de lo que rodea al Valencia. Y eso no significa que todos no nos queramos ilusionar y que incluso nos dejemos llevar como pasó el día del Celta de Vigo en la Copa del Rey.
El Valencia no puede ser una broma pesada y macabra a cuenta de la venta del club. Llevamos mucho tiempo con este tema, y la verdad es que veo mucho más show que otra cosa, y eso nos debilita como sociedad por un lado, y desde luego, refuerza la postura del máximo accionista, que viendo lo que tiene delante, está mucho más que relajado.
Esta semana casi hemos hablado solo de fútbol en Valencia. Digo casi porque hay quien le sigue dando “bola” a Miguel Zorío y sus cosas, y eso ha despistado la atención de lo que realmente nos gusta y nos interesa a todos. Después de ganar al Athletic, de repente, parece que hemos dejado de tener miedo, y los que tenemos los pies sobre la tierra, hemos comenzado a tener ilusión.
La evolución del Valencia en la parcela defensiva ha sido evidente respecto a los últimos años. Los números positivos se deben a las buenas actuaciones individuales pero sobre todo al trabajo de conceptos que ha realizado el equipo en los últimos meses. Se ha probado con varios jugadores e incluso se tuvo que improvisar en las bandas, pero el Valencia es cada vez más sólido y presenta sus mejores números en la parcela defensiva desde la segunda temporada de Marcelino García Toral.