El futuro del Valencia es algo que nadie sabe cómo va a terminar. Esta sensación no es nueva, en absoluto, pero los acontecimientos que se van dando no ayudan a que se disipe esa sensación. Es más que eso, por desgracia, ya que estamos ante una política de hechos consumados, por más que queramos negarlo. Estoy leyendo conclusiones sobre la sentencia del TSJCV que, cuanto menos, son arriesgadas.