Como el Valencia no gaste dinero en la parte deportiva del club, nos estamos volviendo a pegar un tiro en el pie, en el supuesto caso de que nos quede algo de superficie libre en alguno de los dos donde no hayamos hecho ya un agujero.
La gran rémora que vivimos desde 2020 es que vendemos y no compramos, apostamos por cedidos que rara vez se quedan, y luego confiamos en que Paterna forme jugadores como quien cocina churros, y claro, eso siempre tiene aun riesgo enorme.