"Los niños se meten en el barro. Los niños salen del barro. El Valencia es un equipo de chavales, con lo que eso comporta. Lo podemos entender o no. Los veteranos son los que no pueden fallar nunca. A la pelea con ellos, incluso con lo de la primera parte". Lo decía quien suscribe al final del partido contra el Alavés, en caliente, y lo sigo pensando ahora, muchas horas más tarde.