La fuerza de la ilusión por jugar en el Valencia, unida a la calidad que sin duda hay en la plantilla. Más de la que parece, aunque menos que el año pasado, tampoco nos vamos a engañar. Estamos viviendo de los chavales y de que los veteranos, y ahí entran tipos como Gayà (25 años) o Carlos Soler (23), sumen casi de forma exponencial.