“Igual Corberán no era tan buen entrenador para el Valencia como parecía el año pasado”. Aquí el crédito ya sabemos que dura lo que dura, y veo que hay sectores que empiezan a bajar su confianza en el técnico de Cheste.
“Igual Corberán no era tan buen entrenador para el Valencia como parecía el año pasado”. Aquí el crédito ya sabemos que dura lo que dura, y veo que hay sectores que empiezan a bajar su confianza en el técnico de Cheste.
“Los políticos deben arreglar los problemas del Valencia”. Lo he oído y leído muchas veces, tantas como me ha dado vergüenza después. Y lo peor de todo es que no hemos aprendido nada en este tiempo, absolutamente nada. Y para colmo de males, que alguno debería pensar un poco, el pasado viene a remover ese sentimiento y esa sensación.
Debemos exigirle mucho más al Valencia de Carlos Corberán, y ellos mismos, los primeros. He sido defensor de la plantilla estos años, he pedido que no les cayeran más palos de lo que tocaban y que no nos cebáramos con unos jugadores que no tenían la culpa de haber sido elegidos para estar aquí. Y porque el rancho estaba en llamas y había que salvar los muebles como fuera, que el descenso nos ha mirado a la cara de una forma aterradora.
La defensa del Valencia está siendo objetivo de críticas duras, y por momentos, hasta merecidas por rendimiento. Aunque como digo siempre, desde hace años, podemos apuntar a fallar individuales en determinados momentos, como el segundo gol del Espanyol el martes, pero la forma de defender, el sistema defensivo, al final es lo que marca la diferencia.
El arranque del Valencia en esta Liga deja un balance de 8 puntos en 6 jornadas. Una cifra que, sin ser brillante, sí refleja una evolución evidente respecto al inicio del curso pasado. Con Rubén Baraja al mando, el equipo apenas sumó 4 puntos en el mismo tramo y se instaló muy pronto en la zona baja, condicionado por la inercia negativa y la falta de confianza.
El Valencia de Corberán lleva defendiendo mal todo el año, los seis partidos de Liga que llevamos, y eso es algo que depende de muchos factores. Y claro, el día que Agirrezabala está bien se salvan los muebles, Athletic o Espanyol, pero el que no, se hace aguas sin parar, como el del Barcelona. No ha habido jornada sin errores importantes, y eso que en dos partidos, el 33%, hemos tenido portería a cero. En una Liga de 38 serían nada menos unos 12-13 partidos.
Javi Guerra se merecía sueldo de estrella en el Valencia, y ahora, también, exigencia de estrella. Esto ya no va de presión ni de agobiar a un chaval que está empezando, porque ya no es el caso, sino tratar a un joven veterano con 4 años en el primer equipo que ha asumido el rol de jugador clave, pero que no está despegando en lo que llevamos de año, y eso lo está pagando el equipo. Aunque, insisto, esto se debe a varios factores.
“Igual Corberán no era tan buen entrenador para el Valencia como parecía el año pasado”. Aquí el crédito ya sabemos que dura lo que dura, y veo que hay sectores que empiezan a bajar su confianza en el técnico de Cheste.
La defensa del Valencia está siendo objetivo de críticas duras, y por momentos, hasta merecidas por rendimiento. Aunque como digo siempre, desde hace años, podemos apuntar a fallar individuales en determinados momentos, como el segundo gol del Espanyol el martes, pero la forma de defender, el sistema defensivo, al final es lo que marca la diferencia.
“Los políticos deben arreglar los problemas del Valencia”. Lo he oído y leído muchas veces, tantas como me ha dado vergüenza después. Y lo peor de todo es que no hemos aprendido nada en este tiempo, absolutamente nada. Y para colmo de males, que alguno debería pensar un poco, el pasado viene a remover ese sentimiento y esa sensación.
Debemos exigirle mucho más al Valencia de Carlos Corberán, y ellos mismos, los primeros. He sido defensor de la plantilla estos años, he pedido que no les cayeran más palos de lo que tocaban y que no nos cebáramos con unos jugadores que no tenían la culpa de haber sido elegidos para estar aquí. Y porque el rancho estaba en llamas y había que salvar los muebles como fuera, que el descenso nos ha mirado a la cara de una forma aterradora.
El arranque del Valencia en esta Liga deja un balance de 8 puntos en 6 jornadas. Una cifra que, sin ser brillante, sí refleja una evolución evidente respecto al inicio del curso pasado. Con Rubén Baraja al mando, el equipo apenas sumó 4 puntos en el mismo tramo y se instaló muy pronto en la zona baja, condicionado por la inercia negativa y la falta de confianza.
El Valencia de Corberán lleva defendiendo mal todo el año, los seis partidos de Liga que llevamos, y eso es algo que depende de muchos factores. Y claro, el día que Agirrezabala está bien se salvan los muebles, Athletic o Espanyol, pero el que no, se hace aguas sin parar, como el del Barcelona. No ha habido jornada sin errores importantes, y eso que en dos partidos, el 33%, hemos tenido portería a cero. En una Liga de 38 serían nada menos unos 12-13 partidos.
Javi Guerra se merecía sueldo de estrella en el Valencia, y ahora, también, exigencia de estrella. Esto ya no va de presión ni de agobiar a un chaval que está empezando, porque ya no es el caso, sino tratar a un joven veterano con 4 años en el primer equipo que ha asumido el rol de jugador clave, pero que no está despegando en lo que llevamos de año, y eso lo está pagando el equipo. Aunque, insisto, esto se debe a varios factores.