Que la ilusión viene de oriente era hasta hace poco una verdad absoluta, fundamentada en los tres Reyes Magos que cada 6 de enero recibimos con esperanza pequeños y mayores. Pero para el valencianismo, la ilusión no ha venido precisamente de oriente, más bien la decepción y la desesperanza. Los valencianistas hemos aprendido que los bandoleros no vienen todos de Sierra Morena. Pero hoy, no hablaré ni de bandoleros ni de oriente, el propósito es hablar de futbol.