Cuando hablamos en el Valencia de “viudas de Marcelino”, me molesta. Creo que es término muy desafortunado, quizá porque mi madre lo sea, o simplemente porque es faltarnos al respeto los unos a los otros. La salida del técnico asturiano se dio en unas circunstancias que fueron cualquier cosa menos normales. Y fuera de tiempo, porque si había que echarlo era antes de empezar la Liga, no después de la jornada 2.