El "no pero sí" de la Generalitat al Valencia por el Nuevo Mestalla es una continuación de la partida de póker que viene siendo el futuro estadio desde hace tiempo. Que se detecten "carencias en el proyecto y la documentación presentada" es una argumento que no se puede refutar de palabra, y también puedo llegar a entender que el President quiera hacer pasar por el aro a Meriton, que ha tenido varias faltas de respeto absolutamente imperdonables.