Si algo se echa de menos en el entorno del Valencia actual es un análisis frío y poco partidista de la situación del club. No existe término medio y el debate se divide entre aquellos que critican absolutamente todo lo que ocurre y una facción que se siente perseguida y a pesar de no apoyar a Meriton también ha optado por el enfrentamiento. Esa es la realidad, a nivel social el valencianismo está en un bucle peligroso.