Sabemos cómo vender el Valencia, no lo ponemos en práctica, nos enfadamos, y además, queremos tener prisa en el proceso. Es evidente, y así lo recuerdo siempre que se da el caso, que este tema es recurrente, que en momento de tensión social se hace demagogia de la delicada para intentar "apretar", y luego es algo que baja como el suflé, con lo que el que, al final, el que paga y sufre es el aficionado, que piensa que pueden cambiar las cosas... pero no lo hacen.