En el Valencia debemos hacer mucho más caso a Baraja. El Pipo tiene un “problema”, y es que no grita, no da golpes en la mesa, no se enfada para expresar su opinión. Su discurso siempre es desde la calma y la pausa, porque primero es su carácter, y segundo, sabe que a los incendios no se debe ir con gasolina, que eso suele terminar siempre muy mal.