Caer contra el Athletic era un escenario posible, aunque la crueldad extrema en el desenlace fue extrema, con uno de los mejores partidos del año por parte de los hombres de Gary Neville, y un árbitro que, con una decisión para estudiar por parte de UEFA, manda a la lona al equipo, al club y a una afición que vibró, se ilusionó y se demostró que lo que le gusta es el fútbol, las emociones, jugarse cosas grandes.