José Bordalás dijo a Meriton el verano pasado que el portero para su Valencia era Jasper Cillessen, y pidió que no se le vendiera. Lo cierto es que hacerlo tampoco era una empresa fácil, porque el cancerbero holandés venía de dos años malos, de rendimiento y de lesiones, y encima se había quedado sin ir a la Eurocopa, que era otra de las bazas con las que se contaba para poderlo mover en el mercado.