Creer en el Valencia no sólo es un acto de fe como sí lo podía ser hacerlo en el de Javi Gracia. Y no, no es mi intención entrar en un debate o una comparación entre uno y otro, porque no se aguanta de ninguna manera. Más allá de Bordaletas y demás zarandajas puestas de moda que yo debo ser muy antiguo porque no me terminan de gustar, lo que está muy claro es que el técnico alicantino sigue teniendo igual de claras sus ideas hoy que hace unos meses, antes de empezar la Liga.